miércoles, 7 de enero de 2015

El problema comienza cuando,
un día sin querer,
te empieza a dar igual que se detenga la primavera.
Algo como: ya tendré suficiente tiempo
para pensar en ello más adelante.
La guerra acaba con la primavera
y el 'más adelante' está a la vuelta de la esquina.
Y, que no empiece la primavera,
no quiere decir
que estemos pisando otra época del año.
A veces significa que,
un día sin querer,
empezamos a marchitarnos
y no sabemos cómo parar.


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